Fundamentos

El calendario de avance de obra valorizado: la base de toda curva S

Antes de la curva S existe un documento que casi nadie revisa con el cuidado que merece: el calendario de avance de obra valorizado. De él salen la línea base, el porcentaje programado de cada mes y, cuando está mal armado, todos los problemas que vienen después.

Toda curva S programada se dibuja a partir de un solo documento: el calendario de avance de obra valorizado. Si ese calendario está bien armado, la curva sirve para tomar decisiones y para sustentar posiciones ante la entidad. Si está armado a la ligera —y con frecuencia lo está, porque se prepara contra reloj para cerrar el expediente de contratación—, todo lo que se construya encima hereda el defecto.

Vale la pena, entonces, detenerse en el documento antes que en el gráfico.

Paso del cronograma de barras al avance mensual y a la curva acumulada
Figura 1. Del cronograma valorizado al avance parcial mensual y de allí a la curva acumulada. Elaboración propia.

Qué es exactamente

El calendario de avance de obra valorizado es la traducción del cronograma de ejecución a unidades monetarias, distribuida en el tiempo. Dicho de otro modo: responde a la pregunta «¿cuánto dinero de presupuesto corresponde ejecutar en cada periodo del plazo contractual?».

Se construye a partir de dos insumos que ya existen en el expediente técnico:

  • El presupuesto de obra, con sus partidas, metrados, precios unitarios y montos parciales.
  • El cronograma de ejecución —normalmente un diagrama Gantt derivado de una red de precedencias—, que dice cuándo empieza y cuándo termina cada partida.

Cruzar ambos da el calendario valorizado. Es una operación conceptualmente sencilla que se complica por un detalle: hay que decidir cómo se distribuye el monto de cada partida a lo largo de su duración.

El problema de la distribución

Supongamos una partida de concreto de S/ 120 000 programada para ejecutarse en tres meses. ¿Cuánto corresponde a cada mes?

Distribución lineal

S/ 40 000 por mes. Es lo más común y lo más rápido. Funciona razonablemente en partidas de producción uniforme —movimiento de tierras con maquinaria constante, por ejemplo— y es una aproximación aceptable cuando la partida es de baja incidencia.

Distribución por curva de producción

Se reparte según el rendimiento real esperado: arranque lento mientras se habilita el encofrado y el acero, pico en el segundo mes con todos los frentes abiertos, cierre menor. Más laborioso, mucho más fiel. Para las partidas de mayor incidencia —las que concentran el 70 u 80 % del presupuesto— el esfuerzo se justifica siempre.

Distribución por hitos

Todo el monto se carga en el periodo en que la partida se completa. Es la forma correcta para suministros y equipamiento: un ascensor no se «avanza» un tercio por mes, llega y se instala.

Criterio práctico

Aplica la regla de Pareto al esfuerzo de distribución. Ordena las partidas por incidencia descendente, trabaja con detalle las que suman el primer 80 % del presupuesto y distribuye linealmente el resto. El error residual en el 20 % de cola es irrelevante frente al tiempo que se ahorra.

Los defectos que más se repiten

Revisando calendarios valorizados de obras públicas se encuentran, una y otra vez, los mismos cinco problemas:

  1. El calendario no cuadra con el monto contractual. La suma de todos los parciales debe ser exactamente el monto del contrato. Diferencias de unos pocos soles suelen ser redondeo; diferencias de miles indican partidas omitidas o duplicadas.
  2. El primer y el último periodo están mal dimensionados. Si la obra inicia el 18 de marzo, el periodo de marzo tiene 13 días, no 31. Cargarle un mes completo de avance programado genera un atraso aparente desde el primer corte.
  3. Gastos generales repartidos linealmente sin más. Los gastos generales variables siguen el ritmo de la obra, no el calendario. Repartirlos en partes iguales infla el avance programado de los meses de arranque, justo cuando la obra produce menos.
  4. No contempla la estacionalidad. En sierra y selva del Perú, programar movimiento de tierras o concreto masivo en plena temporada de lluvias sin ajustar rendimientos es garantizar el incumplimiento del calendario desde el papel.
  5. Criterio de IGV inconsistente. Algunas partidas con IGV y otras sin él. Parece increíble y ocurre, sobre todo cuando el calendario se arma copiando de dos fuentes distintas.

Qué pasa cuando la obra se reprograma

Cuando se aprueba una ampliación de plazo, una prestación adicional o una reprogramación, el calendario valorizado cambia, y con él la curva S programada. Esto genera una duda recurrente en obra: ¿contra qué calendario se compara el avance, contra el original o contra el vigente?

La respuesta operativa es que se necesitan ambos, y por razones distintas:

  • El calendario vigente es el que sirve para la gestión: contra él se mide si la obra va a terminar en la fecha comprometida hoy.
  • El calendario original es el que sirve para la trazabilidad: muestra la desviación acumulada respecto de lo que se contrató, y es la referencia que suelen pedir los órganos de control.

La práctica recomendable es graficar tres curvas en el informe mensual: programado original, programado vigente y ejecutado. Es un gráfico ligeramente más cargado, pero evita la discusión estéril sobre cuál es la línea base correcta y deja documentado el efecto de cada reprogramación.

Sobre el cambio normativo. Los contratos de obra pública en el Perú se rigen hoy por la Ley 32069, Ley General de Contrataciones Públicas, vigente desde el 22 de abril de 2025, y su reglamento aprobado por el Decreto Supremo 009-2025-EF. Los contratos suscritos bajo la anterior Ley 30225 continúan rigiéndose por ella conforme a las disposiciones transitorias. Antes de citar un artículo específico en un expediente, verifica cuál de los dos regímenes aplica a tu contrato.

Del calendario a la curva

Con el calendario cerrado, pasar a la curva S es mecánico: se acumulan los valores parciales periodo a periodo y se expresan como porcentaje del presupuesto total. Ese detalle está desarrollado en el artículo sobre construcción de la curva S paso a paso.

Lo que conviene retener es la jerarquía: el cronograma manda sobre el calendario valorizado, y el calendario valorizado manda sobre la curva S. Discutir la forma de la curva sin revisar el calendario que la origina es discutir el reflejo en lugar del objeto.

Una revisión de diez minutos antes de firmar

Antes de dar por bueno un calendario de avance valorizado, cinco comprobaciones rápidas atrapan la mayoría de los errores:

  1. ¿La suma de parciales es igual al monto contractual, al sol?
  2. ¿El número de periodos coincide con el plazo contractual en días calendario, con el primero y el último correctamente prorrateados?
  3. ¿La curva acumulada resultante tiene forma de S, o sale una recta o una curva invertida?
  4. ¿Las partidas de mayor incidencia están distribuidas por rendimiento y no linealmente por defecto?
  5. ¿El criterio de IGV es uno solo en todo el documento?

Si las cinco respuestas son afirmativas, el calendario está en condiciones de servir como línea base. Si alguna falla, conviene corregirla ahora: cada mes que pasa, ese defecto se arrastra a todos los informes siguientes y a cualquier reclamo que se quiera sustentar después.

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Ing. Manuel Cornejo Cornejo
Ingeniero Civil · Consultor en Gestión de Proyectos · CIP N.º 19326

Ingeniero Civil con más de 40 años de ejercicio profesional en proyectos de infraestructura en el Perú. Desarrolló su carrera en empresas del sector público y del sector privado, y hoy trabaja como consultor independiente en gestión y supervisión de proyectos desde CORPROINCO S.A.C. Más sobre el autor y sobre CORPROINCO.